lunes, 16 de agosto de 2010

¿Hay Pan en la Casa del Pan?

Predicación del domingo 15 de agosto, 2010

¿Se ha perdido la prioridad de la Presencia de Dios en la Iglesia moderna?

¿Nos damos cuenta cuando el Señor está en la ciudad, o somos como los fariseos en el Templo el día de Su entrada triunfal a Jerusalén? Ellos estaban muy ocupados en su Templo vacío, donde la presencia de Dios hacía siglos que había escapado; orando y clamando por la venida de su Mesías. Pero, ¡no pudieron darse cuenta que el Mesías mismo estaba entrando en la ciudad!

Su Presencia pasó de largo y ellos no pudieron recibirla. ¡Perdieron la hora de su visitación! Porque el Ungido llegó de manera inesperada.

Cuando Dios viene realmente a nuestra vida, rompe todos los moldes que hemos construido y crea moldes (odres - receptáculos) nuevos. Cuando Dios se nos presenta, nos sorprende porque viene en una manera que no Le esperamos. Por esa razón, muchas veces no Le podemos reconocer.

Tenemos que darnos cuenta que nuestros moldes – programas, campañas, conciertos, estructuras – no significan nada. Es Su Presencia lo que necesitamos, y solamente Su Presencia, sin importar lo que cueste ni cómo llegue.

¡LO NECESITAMOS A ÉL!

El pan escasea en tiempos de hambre espiritual como la que vivimos en nuestros días. En el mundo no falta el hambre, sino el PAN. Hay multitudes hambrientas por todas partes buscando satisfacer su hambre espiritual con astrología, esoterismo, hechicería y cosas similares a esas. Gastan millones de dólares al año en consultar adivinos y agoreros tratando de remediar su escasez de alimento espiritual.

En la Biblia encontramos un tiempo similar al presente, en el cual también ESCASEABA EL PAN.

Rut 1:1-6 NVI

1 En el tiempo en que los caudillos (jueces) gobernaban el país, hubo allí una época de hambre. Entonces un hombre de Belén de Judá emigró a la tierra de Moab, junto con su esposa y sus dos hijos. 2 El hombre se llamaba Elimélec, su esposa se llamaba Noemí y sus dos hijos, Majlón y Quilión, todos ellos efrateos, de Belén de Judá. Cuando llegaron a la tierra de Moab, se quedaron a vivir allí. 3 Pero murió Elimélec, esposo de Noemí, y ella se quedó sola con sus dos hijos. 4 Éstos se casaron con mujeres moabitas, la una llamada Orfa y la otra Rut. Después de haber vivido allí unos diez años, 5 murieron también Majlón y Quilión, y Noemí se quedó viuda y sin hijos. 6 Noemí regresó de la tierra de Moab con sus dos nueras, porque allí se enteró de que el Señor había acudido en ayuda de su pueblo al proveerle de alimento.

Cuando escasea el pan, las personas abandonan la Casa del Pan (Belén) y escapan a un lugar que les pueda ofrecer lo que necesitan, aun cuando ese lugar sea peligroso y dañino para ellos. Moab en hebreo es "de su padre", ya que Moab nació del incesto de Lot (el sobrino de Abraham) con su hija mayor después que salieron de Sodoma. Más tarde, aconsejados por Balaam, los moabitas sedujeron a los israelitas a participar de la sexualidad y la idolatría.

Ahí se dirigió Elimélec con su familia, en busca de pan, sin saber que hallaría allí perdición y malos tiempos. Murieron él y sus dos hijos y dejó una viuda desamparada con sus dos nueras, una de las cuales se negó a seguirle a la Casa del Pan porque no podía creer que otra vez había pan en la Casa del Pan.

Así también sucede hoy con los que se van de la Casa del Pan (Belén) para saciar el hambre en medio de un pueblo idólatra y alejado de Dios. El HAMBRE está patente en sus vidas, pero buscan saciarla en el lugar incorrecto, porque NO HAY PAN EN LA CASA DEL PAN.

Muchos de ellos se han ido de la Casa del Pan porque llegaron con la esperanza de encontrar el pan deseado de la Presencia de Dios, pero solo encontraron migajas de glorias pasadas y una alacena espiritual vacía.

Hablamos mucho de lo que Dios ha hecho y por dónde Dios ha pasado, pero no tenemos mucho que decir de lo que Dios está haciendo ahora. Quizá reclamamos ríos de la Presencia De Dios, cuando en realidad solo hemos experimentado destellos de Su gloria.

Las personas vienen y no pueden sentir una presencia viva del DIOS TODOPODEROSO moviéndose en la iglesia.

¡Si tan solo pudiéramos tener la experiencia viva de Isaías cuando encontró el Templo lleno de la gloria de Dios!

Isaías 6:1-8 RV60

… vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo… Y los quiciales de las puertas se estremecierony la casa se llenó de humo. Entonces dije: ¡AY DE MÍ! que soy muerto; porque… han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos.

¡Si tan sólo pudiéramos exclamar como Isaías – AY DE MÍ, que soy muerto – por estar en la Presencia del Dios vivo.

¡Si tan solo pudiéramos experimentar el instante en la inauguración del Templo, en que la Presencia de Dios obligó a los sacerdotes a quedarse fuera del templo porque la presencia de Dios lo llenó todo!

2 Crónicas 7:1-3 NVI

1 descendió fuego del cielo y consumió el holocausto y los sacrificios, y la gloria del Señor llenó el templo. 2 Tan lleno de su gloria estaba el templo, que los sacerdotes no podían entrar en él.

Cuando viene la presencia de Dios a nuestras vidas, tenemos que dejar todo en suspenso para solamente atenderle a Él. No podemos estar como Marta, tan atareada en los quehaceres de la cocina (quizá preparando un exquisito manjar para Su Señor), mientras María estaba en el lugar apropiado¡EN LA MISMA PRESENCIA DEL DIOS VIVO!

Ya no cuentan nuestros PLANES ni nuestros PROGRAMAS; solo podemos movernos dentro de la Perfecta Voluntad de un Dios Perfecto, que nos busca y nos atrapa, porque nosotros no podemos hacer nada para atraparle a Él.

Cuando permitimos que nuestros corazones sean transformados por la obra del Espíritu Santo en medio nuestro, conquistamos el corazón de dios. De la misma manera que David fue un hombre con un corazón conforme al de Dios, nosotros también podemos serlo, siempre y cuando tengamos hambre genuina de Su Presencia.

Si le damos a las personas un poquito de Dios mezclado con mucho de otras cosas, es como si las vacunáramos. Se sienten “inoculadas” y no pueden experimentar una presencia real y sostenida de Dios en sus vidas. Debemos contaminarles, no inocularles.

Pero si llenamos de Pan la Casa del Pan, siempre llega la NOTICIA, sin importar cuán lejos estén las personas de la Casa del Pan. Noemí escuchó en MOAB que había vuelto el pan a la Casa del Pan (Belén) y enseguida se dirigió allá. No solamente fue ella, sino que llevó a su nuera Rut, que se convertiría más tarde en la bisabuela del Rey David y antecesora del mismo Jesús.

Cuando vuelve el Pan a la Casa del Pan todos pueden oler su aroma. Del mismo modo que las personas suelen arremolinarse alrededor de una panadería temprano en la madrugada cuando el pan fresco y caliente sale del horno, así mismo llegarán los hambrientos a la Casa del Pan al percibir el aroma de pan fresco, recién horneado.

Es un aroma que abre nuestro apetito y eso mismo es lo que tenemos que tener por Dios – apetito de Su Presencia. En seguida se regará la voz y vendrán corriendo los hambrientos a la Casa del Pan. No tendremos que colocar anuncios en el periódico, la radio o la televisión. No tendremos que contratar un publicista profesional para que informe a la gente lo que está pasando.

El mejor publicista de todos – el Espíritu Santo – se encargará de hacer correr la voz y atraer a las personas. Los hambrientos escucharán Su llamado (aunque no lo comprendan) y correrán diciendo: “Es verdad, hay pan nuevo en la Casa del Pan”. Desde Moab vendrán, desde todos los rincones de la ciudad, solamente cuando haya un horneado nuevo de pan en la Casa.

Volverán también los que se fueron – y no volverán solos. Como Noemí, traerán a su Rut con ellos.

Estamos viviendo una hora especialmente diseñada para la Iglesia. Es el momento crucial de dar de comer pan a los hambrientos. Aquellos que están buscando el alimento espiritual en los lugares equivocados – en las barras, en las reuniones de espiritismo, en la búsqueda de filosofías huecas que promulgan una paz ficticia que resulta ser un engaño. Solo en la Presencia de Dios podemos tener SU PAZ – aquella que sobrepasa todo entendimiento.

Si la iglesia llega a convertirse en lo que puede y debe ser, tendremos problemas para manejar las multitudes que llegarán movidos por el hambre de la Presencia de Dios.

Tenemos que preguntarnos hoy: ¿HAY PAN EN LA CASA DEL PAN? ¿O ESTAMOS PASANDO TIEMPOS DE SEQUÍA Y ESCASEZ ESPIRITUAL EN NUESTRA RELACIÓN CON DIOS?

Podrán decir los inconversos como Rut a Noemí: “Si es verdad que hay pan de nuevo en la Casa del Pan, yo voy contigo, tu pueblo será mi pueblo y TU DIOS SERÁ MI DIOS”.

Tenemos que ser inconformes con lo que hemos podido lograr hasta ahora en nuestro camino. Han sido solamente migajas, en comparación con el alimento que Dios nos quiere dar. Tenemos que anhelar profundamente a Dios y recibir nuestra ración completa de pan.

Para eso, tenemos que abandonar nuestro lugar de confort, nuestro lugar de acomodo, nuestra posición “segura” y atrevernos a creerle a Dios en un acto supremo de fe.

No importa cómo, cuándo o en qué manera Dios se acerque a nosotros. No importa que se nos corra el maquillaje. No importa que caigamos de rodillas o postrados delante de la Majestad de Su Presencia Divina. No importa que nos vean los demás y que piensen lo que piensen de nosotros. ¡LA ÚNICA OPINIÓN QUE VALE ES LA DE DIOS!

Puede que estés cansado del camino, estropeado por las batallas, delirando por comer un bocado de maná del cielo; pero hay buenas noticias – le servimos a un Dios Todopoderoso que vendrá a saciarnos. Nuestro tronco florecerá y HABRÁ PAN EN LA CASA DEL PAN.

Job 14:7-9 NVI

7 Si a un árbol se le derriba, queda al menos la esperanza de que retoñe y de que no se marchiten sus renuevos. 8 Tal vez sus raíces envejezcan en la tierra y su tronco muera en su terreno, 9 pero al sentir el agua, florecerá; echará ramas COMO ÁRBOL RECIÉN PLANTADO.

Es Jesús, el PAN DE VIDA, el MANÁ PROMETIDO, Quien nos SACIARÁ.

Juan 5:25 NVI

Ciertamente les aseguro que ya viene la hora, y ha llegado ya, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y LOS QUE LA OIGAN VIVIRÁN.

Y recordemos siempre la advertencia que Pablo les dio a los tesalonicenses: ¡NO APAGUEN EL ESPÍRITU!

Pastor Carlos Camacho
Iglesia Nuevo Testamento de Ponce

5 comentarios:

Anónimo dijo...

muy interesante la reflexion de alli voy a sacar algunos conceptos para completar mi predica de mañana.pastor gabriel hernandez.buenos aires argentina.gabriel35hernandez@hotmail.com

Carlos Camacho dijo...

Pastor: es para mi un privilegio que est nota le haya servido de inspiración hasta la Argentina. Dios es bueno!!
Dios le continúe bendiciendo rica y abundantemente.

Anónimo dijo...

COMO ES QUE SE LLAMA EL AUTOR DEL LIBRO DONDE APARECE ESTE ESTRACTO,, CREO QUE TOMY O TONY, EL LIBRO SE LLAMA EN LA BUSQUEDA DE DIOS O LGO ASI,,, SERÍA BUENO COLOCAR LOS AUTORES A FIN DE QUE NO SE ESPECULE UN PLAGIO

Carlos Camacho dijo...

Anónimo:

Esta prédica fue basada en la lectura del libro "En la Búsqueda de Dios" del Pastor Tommy Tenney, en concreto, el segundo capítulo, titulado "No Hay Pan en la Casa de Dios". Dicha lectura me llevó a reflexionar acerca del tema en el contexto de la situación prevaleciente en nuestra iglesia y país (Puerto Rico) y lo planteé como una interrogante: "¿Hay Pan en la Casa del Pan?" porque entendí la inmediatez del mensaje y quise compartirlo con mi congregación.

Reconozco que la primera parte de mi mensaje está fundamentado en aquella lectura, aunque entiendo que el enfoque general fue dirigido específicamente a la necesidad de nuestra iglesia local. Recuerde que fue una prédica de un domingo y lo que está leyendo es el compendio de las notas que utilicé ese día.

Lamento no haber dado el crédito debido al Pastor Tenney, debí haberlo hecho.

Gracias por su importante colaboración y que Dios le bendiga rica y abundantemente.

Pastor Carlos Camacho
Ponce, Puerto Rico

Anónimo dijo...

Amado Hermano:
No existe plagio en la Obra de Dios, pues todo lo relacionado a su enseñanza es inspirada por Él, esto es, el Copyright o Derecho de Autor es propiedad de Dios no del hombre...

Estamos en el mundo, pero no somos del mundo. (Juan 17:14, 16)